La talla 23 en calzado infantil suele aparecer justo cuando el pie deja de crecer de forma previsible y empezar a elegir “a ojo” sale caro: el zapato puede quedar corto, sobrado o con una horma incómoda. En esta guía voy a aclarar qué equivale realmente esa talla en España, cómo medir el pie con precisión y qué detalles conviene revisar antes de comprar un zapato para bebé o para un niño pequeño.
Lo esencial para entender la talla 23 en calzado de bebé
- La talla 23 suele moverse alrededor de 14,4 a 15 cm, pero depende de si la marca mide el pie o la plantilla interior.
- Las equivalencias más habituales rondan UK 6-6,5 y US 6,5-7.
- La edad orientativa ayuda poco: me fío mucho más de la medida real del pie.
- Si el pie queda entre dos tallas, manda la horma, el tipo de cierre y el grosor del calcetín.
- Un número correcto puede seguir quedando mal si la puntera es estrecha o la suela es demasiado rígida.

Qué significa la talla 23 en calzado de bebé
En España, la numeración EU o ES es la referencia más habitual para calzado infantil, y la talla 23 suele situarse en una franja de transición entre los primeros pasos y el zapato ya más estable. En tablas como la de Pisamonas, la 23 aparece cerca de 14,4 cm de plantilla interior; otras marcas usan la longitud del pie como referencia, así que la cifra puede moverse un poco sin que haya un error real.
| Referencia | Equivalencia habitual | Qué me interesa de verdad |
|---|---|---|
| ES / EU | 23 | Es el número que verás en la mayoría de tiendas en España |
| UK | 6 - 6,5 | Útil si comparas marcas británicas o tablas mixtas |
| US | 6,5 - 7 | Puede variar algo según fabricante y corte del zapato |
| Largo del pie | 14,4 - 15 cm aprox. | Es la medida más útil para decidir con criterio |
| Edad orientativa | 18 - 24 meses aprox. | Solo sirve como pista; no la usaría como referencia principal |
Yo me quedo con una idea sencilla: la talla 23 no es una cifra universal exacta, sino un rango que depende del sistema de medida y del fabricante. Si una tabla no aclara qué está midiendo, prefiero confiar en los centímetros antes que en el número. Con esa base, medir bien el pie es lo siguiente que marca la diferencia.
Cómo medir el pie sin equivocarte con la 23
Chicco recomienda medir con el niño de pie, el talón apoyado en la pared y el pie descalzo, y esa es también la forma que yo prefiero porque evita errores de inclinación y de postura. Cuando el pie carga peso de verdad, la medida se acerca mucho más a la realidad que cuando lo apoyamos de cualquier manera.
- Coloca una hoja de papel en el suelo, pegada a una pared.
- Apoya el talón contra la pared y deja el pie completamente cargado.
- Marca con un lápiz el extremo del dedo más largo.
- Repite la medición con el otro pie y quédate con la medida mayor.
- Mide la distancia en centímetros desde el borde del papel hasta la marca.
- Busca un margen de holgura razonable, normalmente entre 0,5 y 1 cm, sin pasarte.
Como regla práctica, yo miraría primero esto: si el pie mide entre 14,1 y 14,7 cm, la talla 23 suele ser la apuesta más sensata; si ya roza los 14,8 o 15 cm, la 24 empieza a tener más sentido. No lo leería como una ley, sino como una guía de compra para no perder tiempo probando tallas que quedan demasiado lejos.
| Largo del pie | Primera talla que miraría | Comentario práctico |
|---|---|---|
| 13,5 - 14,0 cm | 22 | La 23 puede quedar holgada en modelos estrechos |
| 14,1 - 14,7 cm | 23 | Suele ser la zona cómoda para muchos diseños |
| 14,8 - 15,3 cm | 24 | Si el 23 aprieta, esta talla suele resolver mejor |
Si el modelo es tipo barefoot, es decir, muy flexible y con puntera amplia, la sensación de ajuste puede cambiar bastante frente a una zapatilla clásica. Por eso no me quedo nunca solo con el número: la forma del zapato cuenta casi tanto como la talla.
Dónde se producen los errores más comunes
El fallo que más problemas da no es quedarse corto, sino pasarse. Un zapato demasiado grande puede hacer que el pie se deslice, que el talón baile y que el niño camine con menos seguridad, así que el margen “por si crece” tiene que ser justo, no exagerado. En calzado infantil, comprar más grande no siempre es comprar mejor.
- Confundir plantilla interior con longitud del pie. Si la marca habla de plantilla, no compares esa cifra como si fuera el pie desnudo.
- Medir solo un pie. En niños pequeños es habitual que un pie sea algo más largo que el otro, y esa diferencia manda.
- Elegir una talla extra por costumbre. Si el zapato ya es ancho o el modelo tallan grande, esa talla extra sobra.
- No probar con el calcetín real. Un calcetín grueso de invierno puede cambiar por completo el ajuste.
- Ignorar la horma. La horma, es decir, la forma interior del zapato, puede hacer que una 23 quede bien o fatal aunque el número sea el mismo.
Yo también reviso la zona de los dedos y el empeine antes de cerrar una compra. Si el niño flexiona el pie y la puntera no deja espacio suficiente, o si el cierre obliga a apretar demasiado, la talla puede ser correcta en papel pero incorrecta en la práctica. A partir de aquí, merece la pena mirar qué tipo de zapato acompaña mejor esa medida.
Qué tipo de zapato encaja mejor en esta talla
Con una talla 23, la comodidad ya depende mucho del uso real: no es lo mismo un zapato para caminar a diario que una sandalia de verano o una zapatilla de guardería. Yo priorizo tres cosas: flexibilidad, sujeción y material fácil de mantener, porque en estas tallas el calzado se ensucia rápido y se cambia aún más rápido.
| Tipo de calzado | Cuándo lo elegiría | En qué me fijaría |
|---|---|---|
| Primeros pasos | Si el niño ya camina bastante y necesita estabilidad | Suela flexible, puntera amplia y poco peso |
| Zapatilla ligera | Para el día a día, juego y paseo | Buen ajuste en el talón y cierre sencillo |
| Sandalia cerrada | En meses cálidos o para uso mixto interior/exterior | Tiras regulables y protección en la puntera |
| Botita suave | Entretiempo o climas más frescos | Que no apriete el empeine ni rigidice el tobillo |
La idea que yo no perdería de vista es esta: la talla 23 no te obliga a comprar una versión mini de zapato de adulto. En niños pequeños funcionan mejor los modelos con buena flexión, cierre de velcro o tiras firmes y materiales que se limpien fácil. En la práctica, eso alarga la vida útil del calzado y evita que la talla “buena” termine siendo incómoda por diseño.
La decisión más segura cuando el pie ya roza la 23
Si tuviera que comprar hoy un zapato en esta talla, haría una comprobación rápida antes de pagar: mediría ambos pies, miraría si la marca habla de pie o de plantilla, probaría el modelo con el calcetín que se va a usar y comprobaría que el dedo más largo no quede pegado a la puntera. Con eso ya eliminas la mayoría de errores.
- Si dudas entre 22 y 23, decide por la forma del modelo, no por la costumbre.
- Si dudas entre 23 y 24, no subas por inercia: solo lo haría si el pie ya va muy justo o el calcetín es grueso.
- Si el zapato marca bien en largo pero falla en anchura, cambia de horma antes que de número.
- Si el niño se lo pone y camina con seguridad, vas por buen camino aunque la tabla no sea idéntica a otra marca.
En realidad, la talla 23 deja de ser confusa cuando la conviertes en centímetros, revisas la forma del zapato y aceptas que cada fabricante puede interpretar el número de una manera ligeramente distinta. Esa combinación de medida, ajuste y sentido práctico es la que más ayuda a acertar sin comprar de más ni quedarse corto.