Cuando un cordón se deshilacha o cuesta pasarlo por los ojales, la pequeña pieza rígida de su extremo deja de parecer un simple detalle. La respuesta a cómo se llama la punta de los cordones es herrete, aunque también se conoce como aglete y, en algunos contextos, como acetato. Aquí explico para qué sirve, qué materiales existen y cómo sustituirlo o reparar un cordón dañado.
El herrete protege el cordón y facilita el ajuste del calzado
- Nombre principal: la punta del cordón se llama herrete.
- Otros términos: también puede aparecer como aglete o acetato.
- Función básica: evita que las fibras se deshilachen y ayuda a pasar el cordón por los ojales.
- Materiales habituales: plástico, metal, tela recubierta o goma.
- Reparación sencilla: un extremo deteriorado puede protegerse temporalmente con adhesivo o esmalte transparente.

El nombre correcto es herrete
En España, el término más preciso para esa pequeña funda situada en cada extremo del cordón es herrete. En inglés se utiliza la palabra aglet, que también aparece en tiendas de accesorios y en descripciones de productos, pero no hace falta recurrir al inglés para nombrarlo correctamente.
La palabra acetato también se usa para referirse a ciertos remates plásticos, sobre todo cuando se habla de fabricación textil o de cordones. En el día a día, sin embargo, “herrete” es la opción más clara si estás buscando recambios, preguntando en una zapatería o describiendo una zapatilla.
Conviene no confundirlo con la puntera del zapato. La puntera es la parte del calzado que cubre los dedos, mientras que el herrete pertenece al cordón y se encuentra en sus dos extremos.
Para qué sirve esta pequeña pieza
Su función no es decorativa, aunque en zapatillas de moda puede tener bastante protagonismo. El herrete mantiene unidas las fibras del cordón, evita que se abran y crea una punta firme que entra con facilidad por los ojales, presillas y guías del calzado.
Cuando falta, el cordón se vuelve más difícil de manipular. El extremo absorbe humedad, se engancha con los tejidos y acaba formando una especie de borla irregular. Por eso un cordón aparentemente resistente puede quedar inutilizado en pocos días si pierde sus remates.
Yo noto especialmente la diferencia en los cordones planos de algodón. Son cómodos y quedan bien en zapatillas urbanas, pero sin una terminación rígida se deshilachan mucho antes que los modelos de poliéster trenzado o los cordones encerados.
Tipos de herrete según el material y el uso
No todos los remates tienen el mismo aspecto ni ofrecen la misma resistencia. La elección depende del tipo de calzado, de la tensión que soportará el cordón y del resultado visual que busques.
| Tipo | Ventajas | Uso más habitual |
|---|---|---|
| Plástico | Ligero, económico y fácil de combinar | Zapatillas deportivas y calzado infantil |
| Metal | Resistente y con un acabado más decorativo | Botas, zapatos de vestir y diseños de moda |
| Textil o hilo | Flexible y discreto | Calzado artesanal o cordones de algodón |
| Goma o silicona | Flexible y agradable al tacto | Cordones elásticos y modelos infantiles |
El herrete metálico suele durar más frente al roce, pero puede rayar ciertos ojales o añadir peso al extremo. El de plástico es más habitual porque cumple bien su función, pesa poco y no suele encarecer el cordón. Para unas zapatillas de uso diario, normalmente no compensa pagar más solo por un acabado metálico.
Qué hacer cuando el herrete se rompe
Si el remate se ha desprendido pero el cordón todavía está en buen estado, puedes prolongar su vida con una reparación casera. No queda idéntica a la terminación original, pero funciona para salir del paso y evita que las fibras se abran.
- Corta las fibras sueltas con unas tijeras pequeñas.
- Alinea el extremo del cordón y enróllalo con firmeza.
- Aplica una capa fina de esmalte transparente o adhesivo textil.
- Deja que se seque por completo antes de pasarlo por los ojales.
Para una reparación más limpia, puedes colocar un pequeño tubo termorretráctil y calentarlo con cuidado siguiendo las indicaciones del fabricante. Es una solución especialmente útil en cordones gruesos, aunque el resultado será más voluminoso que el de un herrete original.
Yo evitaría usar pegamento instantáneo en exceso. Endurece demasiado las fibras, puede dejar bordes afilados y, si entra en contacto con el empeine, resulta incómodo. Si el cordón soporta mucha tensión o se utiliza para correr, escalar o trabajar, lo sensato es cambiarlo por completo.
Cómo elegir un buen remate para que el calzado ajuste mejor
El herrete no cambia por sí solo la sujeción del pie, pero sí influye en la facilidad con la que puedes tensar y distribuir el cordón. Un remate que pasa mal por los ojales obliga a tirar con brusquedad y puede provocar una tensión desigual entre ambos lados.
Para unas zapatillas deportivas elegiría un cordón con punta lisa, estrecha y bien fijada. En botas o calzado de trabajo interesa más la resistencia del conjunto, porque los cordones suelen soportar tirones fuertes y roces continuos contra ojales metálicos.
También conviene revisar la longitud. Si el cordón queda demasiado corto, el nudo se deshace con facilidad; si sobra demasiado, se engancha al caminar. El herrete ayuda a introducirlo correctamente, pero el ajuste final depende de la longitud, el grosor y la forma de atado.
Un detalle pequeño que evita problemas grandes
La próxima vez que mires tus zapatillas, fíjate en los dos extremos del cordón. Si el herrete está agrietado, suelto o deformado, conviene repararlo antes de que el tejido empiece a deshacerse.
En pocas palabras, la punta plástica o metálica se llama herrete y tiene una función muy práctica: protege el cordón y permite pasarlo con facilidad por el calzado. Es un componente sencillo, pero cuando está bien fabricado se nota cada vez que te atas los zapatos.